Tuesday, November 21, 2006

CONTES SILDAUS

 Entre los años 1989 y 1992 tuve la suerte de relacionarme con don Pedro Távara. Durante el citado período se estableció en Barcelona como consejero delegado de la UNESCO, para colaborar en la elaboración del programa olímpico. Su tarea consistía en comisariar distintas exposiciones artísticas que el Ayuntamiento de Barcelona quería ofrecer a los los miles de turistas que se desplazarían a la ciudad atraídos por el evento deportivo. Don Pedro aceptó encantado la invitación de la UNESCO, fascinado como siempre ha estado por la Ciudad Condal desde los lejanos tiempos en que sirvió al intendente don José Patiño, recomendado por el Conde de Bergeyck.  Don José Patiño fue uno de los redactores del Decreto de Nueva Planta , en 1716, que habría de sumir al Principado catalán en uno de sus más oscuros episodios. Don Pedro Távara, hombre de alma sensible y generosa, jamás estuvo de acuerdo con aquella ley que entendía deshonrosa para un pueblo al que él admiraba por su laboriosidad y coraje. Antes de abandonar con mal dismuladas excusas su cargo en la Intendencia de Barcelona, dedicó largos meses al estudio de la historia y la lengua catalanas. Por ello, cuando se reencontró con la ciudad, quiso utilizar esta lengua para escribir un sencillo compendio de cuentos que yo tuve el honor de revisar lingüísticamente, sobre todo para actualizar algunas palabras y expresiones que se utilizaban en el siglo XVIII.

CONTES SILDAUS estuvo en la imprenta de la desaparecida editorial Atzucac, mi antiguo trabajo, pero jamás vio la luz porque don Pedro Távara jamás acudió a la firma del contrato. Era el día 27 de septiembre. Fue un día lluvioso y frío, con una extraña luz cobriza tintando el paisaje. Un día misterioso que se llevó todo rastro de don Pedro Távara.

En el otoño de 2005 volví a tener noticias de Távara gracias a un encuentro, no creo que casual, en la Plaza Mayor de Zamora. Don Pedro tiene fijada en la ciudad del Duero la más entrañable de sus moradas. Tuve el placer de compartir mesa, mantel y conversación con este mago del tiempo y de las palabras, en su palacete de la calle de la Rúa de los Notarios. Él me animó a publicar las historias que yo le relataba, apuntadas únicamente a modo de larvas literarias en las hojas de mi Moleskine. No sé aún cómo, ni por qué sucedió. Al llegar a Catalunya recibí un correo electrónico del director del semario El 3 de Vuit, invitándome a escribir una columna de opinión, cada semana. Los artículos, que he tenido la desfachatez de colgar junto a los CONTES SILDAUS de don Pedro, van encabezados por el lema de la columna: ARA UNA TE’N DIRÉ…

Posted by ptavara in 19:53:23
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